miércoles, 5 de octubre de 2016

BlackBerry ascenso y caida de un gigante tecnológico


La otrora esencial herramienta de comunicaciones fue superada por sus competidores
La imagen de BlackBerry se despliega frente a la sede central de la compañía en Waterloo, Canadá. La empresa anunció la semana pasada que la producción de sus dispositivos será transferida a terceros. Es uno de los casos de éxito y caída mas grandes de todos los tiempos en el mundo tecnológico ,se demoro en adoptar las pantallas táctiles a sus teléfonos , no le dio el espacio necesario para crecer en el mercado de smartphones ,siguió usando su excelente aplicativo de blackberry sin ver que el sistema android le estaba quitando potenciales clientes, se centro en un solo nicho el empresarial , mientras las demás empresas,como APPLE , Samsung  se centraban en un nicho mucho mas amplios  en el mercado de consumo masivo de electrónicos,Ahorra Samsung domina el mercado , y Blackberry apenas figura.


    Fuente (http://s.wsj.net/public/resources/images/BN-QA333_0928bl_G_20160928073507.jpg

Con  sede central de la compañía en Waterloo, Canadá. La empresa anunció la semana pasada que la producción de sus dispositivos será transferida a terceros.Desde una oficina arriba de una tienda de bagels en Waterloo, Canadá, BlackBerry comenzó su ascenso hasta convertirse en una de las marcas mundiales líderes y un símbolo de estatus que cambió de manera adictiva la forma en que las personas se comunican.

Su ascenso resultaría ser efímero. La empresa que alguna vez dominó el mercado global de smartphones fue superada por los rivales a los que subestimó.

Después de alcanzar un máximo de 52,3 millones de teléfonos vendidos en 2011, ahora apenas figura en el radar, con 3,2 millones de unidades vendidas en su último año fiscal. Ahora, BlackBerry Ltd. abandonó el diseño y la fabricación de sus smartphones, al decidir tercerizar ese trabajo.

Los problemas de BlackBerry son, en muchos aspectos, producto de su éxito, tan rápido como improbable. La pequeña compañía se vio catapultada a las grandes ligas a comienzos de la década de 2000 después de lanzar el primer comunicador portátil de correo electrónico, tras languidecer durante años en Waterloo mientras su fundador y presidente ejecutivo, Mike Lazaridis, concebía una variedad de aparatos móviles.

El éxito llegó tan rápido que abrumó a la única fábrica de la empresa, que se esforzó para no quedar rezagada ante la creciente demanda mundial y abrir nuevas instalaciones. En algunos trimestres, las ventas crecieron 20% respecto del trimestre anterior, lo que alimentó un ritmo frenético de contrataciones. Los nuevos empleados a menudo llegaban en autobuses llenos para asistir a sesiones de orientación, llamadas “lunes de nuevos contratados”.

Esas presiones distrajeron a los líderes de la empresa de una brutal maratón tecnológica que dejaba poco margen de error.

Lazaridis y su equipo lograron su éxito inicial al idear nuevas técnicas para conservar el ancho de banda en precarias redes de datos. Su otro éxito fue un teclado lleno de funcionalidad que facilitó el uso del email en dispositivos móviles para los novatos.

Sin embargo, mientras se enfocaban en mantenerse al día con el aumento de la demanda del popular dispositivo —apodado CrackBerry por la adicción que generaba en sus usuarios—, Lazaridis y su copresidente ejecutivo, Jim Balsillie, dejaron de prestar atención a los competidores de Silicon Valley, quienes los superaron rápidamente.

Cuando a mediados de 2007 Lazaridis realizó una “autopsia” del primer iPhone, de Apple Inc., quedó atónito al encontrar tanto poder computacional dentro del delgado teléfono. El smartphone era absurdo, le dijo a su equipo. No había forma de que las redes celulares pudieran procesar tantos videos, fotos y otros tipos de tráfico de internet que Apple estaba prometiendo a los usuarios del iPhone.

Lazaridis y otros ejecutivos no comprendieron que su ambicioso nuevo competidor había cambiado las reglas: al firmar un acuerdo de exclusividad con AT&T, Apple le dio al operador móvil un enorme incentivo para mejorar sus redes.

Esas mejoras permitieron a los usuarios de iPhones, quienes al principio se frustraron por las llamadas caídas, jugar a Angry Birds y bajar aplicaciones que los BlackBerrys no serían capaces de ofrecer a sus clientes por varios años.

Las reglas del juego cambiaron una vez más en 2007, cuando Google anunció que otorgaría gratis la licencia para usar su sistema operativo Android a los fabricantes de celulares. Esto allanó el camino para que empresas como la surcoreana Samsung Group le quitara clientes a BlackBerry con teléfonos de menor costo. En 2012, Samsung se convirtió en el mayor fabricante mundial de smartphones.

Para 2013, Lazaridis y Balsillie ya se habían ido de la empresa, en medio de sus crecientes problemas y del derrumbe de su capitalización bursátil y de su cuota de mercado.



Los tropiezos de BlackBerry eran tan graves que incluso Lazaridis se dio cuenta hace unos años que los otrora ubicuos teléfonos estaban destinados a la obsolescencia. Obsesionado por la idea de que un día los BlackBerrys podrían dejar de producirse, en 2013 fue a una tienda de electrónicos y compró todo el inventario de estos teléfonos.

El hombre que en 1998 había sido el precursor de los dispositivos móviles dijo que los había comprado porque “el pensamiento más aterrador (...) era que [un día] no tendría una BlackBerry”.

Su cuota del mercado mundial de smartphones ha caído ahora por debajo del 1%, una diminuta porción que se debe a usuarios leales que se niegan a renunciar a su icónico teclado.

Al igual que Lazaridis, Balsillie es un fiel usuario de BlackBerry. Su teléfono predilecto es un BlackBerry Classic.

“Cuando me muera, tendrán que sacarlo con palanca de mis manos”, dijo en 2015 a una audiencia en Toronto.

0 comentarios:

Publicar un comentario