jueves, 7 de abril de 2016

Apple está despilfarrando una oportunidad dorada para reemplazar a las PC





Apple Inc. lanzó un ataque a lo que queda de la industria de computadoras personales la semana pasada, cuando su jefe de marketing, Phil Schiller, declaró que el nuevo iPad Pro está dirigido a las personas que siguen ancladas a las viejas PC. Es un concepto maravilloso, imagine iPads lloviendo sobre los usuarios de 600 millones de PC de más de cinco años de antigüedad.
Sin embargo, no está claro si el iPad Pro de Apple puede cumplir esa promesa. Al menos no en este momento. Para empezar, le hacen falta algunas herramientas esenciales para realizar un trabajo como el de una PC, principalmente un mouse o un panel táctil. Además, Apple reduce la utilidad de las tabletas al volver más difícil para los creadores de software para la oficina ganar dinero a través de su tienda de aplicaciones.
Mientras competidores como Google Inc. y Microsoft Corp. se apuran a crear híbridos de tabletas y PC que puedan funcionar en cualquiera de los dos formatos, Apple está desperdiciando una oportunidad de oro para dominar el mundo de los aparatos táctiles del que fue pionero con el iPhone.
Las ventas de PC están cayendo, pero siguen siendo un gran mercado con cerca de 280 millones de unidades vendidas el año pasado, la mayoría a empresas. No obstante, el iPad Pro difícilmente es un reemplazo para una portátil. Tiene fallas que los ejecutivos de Apple solían decir que eran razones para no hacer un “trabajo real” en una computadora.
En enero de 2014, cuando los competidores estaban lanzando laptops con pantallas sensibles al tacto, el director de ingeniería de software de Apple, Craig Federighi, dijo a la publicación especializada MacWorld que “es obvio y suficientemente sencillo colocar una pantalla táctil a una pieza de hardware, pero ¿es una buena experiencia? Opinamos que no”.
Sin embargo, 18 meses después, Apple ofreció algo notablemente parecido a lo que Federighi criticó: una tableta con una pantalla sensible al tacto y un teclado. En su estado actual, el iPad Pro ha sido alabado y criticado. La columnista de este diario, Joanna Stern,lamentó la falta de un panel táctil, lo cual resalta lo extraño que resulta usar una tableta para reemplazar una PC.
Las interfaces táctiles pueden ser intuitivas y sofisticadas, pero el mouse y los paneles táctiles persisten debido a que tocar su pantalla, incluso para las acciones más elementales como seleccionar texto, puede ser aparatoso y tedioso.
Hay una segunda razón por la que las ventas de iPads cayeron 23% en el año fiscal terminado en septiembre de 2015, frente a su máximo de dos años atrás: Apple ha puesto onerosas restricciones a los fabricantes de software cuyas aplicaciones fueron la clave del éxito del iPhone.
“Cada vez que mis amigos dicen: ‘Denys, queremos ganar dinero en la App Store’, tengo que pasar mucho tiempo diciéndoles que no lo hagan”, asegura Denys Zhadanov, director de marketing de Readdle Inc., una compañía ucraniana que ha tenido aplicaciones de productividad en la lista de las más vendidas desde el debut de la tienda en 2008.
Zhadanov señala que Apple dificulta que los desarrolladores se conecten directamente con los usuarios ni los alienta a comprar las mejoras. Eso significa que los fabricantes no pueden contactar a los usuarios a través de listas de correo, las cuales son fundamentales para generar ventas reiteradas y publicitar otros programas de software y servicios.
Debido a esto, las aplicaciones que Readdle lanzó en 2009 no generaron ingresos adicionales de los usuarios más leales de la compañía. Readdle dice que el valor de toda una vida de esos clientes puede ser de apenas US$2.
“La mayoría de lo que anda mal con la distribución de aplicaciones parece el resultado de malas decisiones tomadas hace cinco años, que hoy son consideradas como ley”, diceMichael Love, fundador de Pleco Software Inc., el cual vende aplicaciones de diccionario chino en la App Store.
La tienda de aplicaciones de Apple ofrece algunas ventajas para los fabricantes de software, particularmente para los gigantes como Microsoft, que ofrecen aplicaciones gratuitas que complementan el software que venden por suscripción en otras plataformas. Las compras dentro de las aplicaciones ayudaron a los fabricantes de juegos a vender extras y actualizaciones, aunque tienen que darle a Apple 30% de sus ingresos generados en la tienda.
Ninguno de los retos que enfrenta el iPad es insuperable. En realidad, la pregunta de si un iPad debería reemplazar a una PC podría ser una distracción. El potencial de las tabletas se cumplirá sólo cuando los desarrolladores, usuarios y la propia Apple combinen el hardware y software para permitirnos hacer nuestro trabajo de una forma totalmente diferente.
Para entender cómo se vería esto, piense en un lugar de trabajo que nunca tuvo PC, la construcción. PlanGrid, que reemplaza los planos de papel con una aplicación que los despliega en tabletas, es un buen ejemplo. Al estar exento de flujos de trabajo forjados por una PC, las tabletas son una respuesta natural, dice Tracy Young, cofundadora y presidenta ejecutiva de PlanGrid. Para ella, el aparato en sí no importa. PlanGrid funciona en casi cualquier dispositivo plano con una pantalla sensible al tacto, desde los iPad y los aparatos Android a las tabletas Surface de Microsoft.
Cuesta recordar que haya sido de otra forma, pero nuestro trabajo no se limita a bases de datos, documentos y presentaciones. Estas son apenas herramientas para completar ese trabajo. A medida que los aparatos y las interfaces evolucionan, podremos encontrar formas nuevas y más directas de realizar estas tareas, desde un panel en tiempo real que reemplace las presentaciones a fotos, dibujos y formas visuales de comunicación que sustituyan las cosas que laboriosamente describimos con palabras.
Es por eso que sigo pensando que las tabletas, y el iPad si Apple tiene suerte, reemplazarán finalmente casi todas las PC. Pero la retórica de un iPad Pro como un reemplazo de una PC con cinco años de antigüedad, que es apenas una parte de una red mayor de hábitos, software, infraestructura y dependencias, es una falacia

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